El verdadero liderazgo se mide por los corazones que elevamos

El final de año nos ofrece una pausa necesaria. Un espacio para mirar atrás y agradecer todo lo vivido, tanto aquello que hemos considerado bueno como aquello que, en su momento, nos resultó difícil. Porque con el tiempo entendemos que todo trae conocimiento. Y que no es lo que sucede lo que define nuestro camino, sino cómo integramos lo aprendido y desde dónde decidimos seguir avanzando.

Ese aprendizaje también se refleja en nuestro trabajo y en nuestro servicio. Porque el impacto de lo que hacemos no siempre llega de una sola manera. A veces se manifiesta en resultados visibles; otras, en conversaciones, en acompañamientos silenciosos, en decisiones tomadas con conciencia o en la forma en la que hemos estado presentes para otros. El trabajo y el servicio adoptan muchas formas, y todas cuentan.

Henry Ward Beecher escribió:


 “La grandeza no reside en ser fuerte, sino en el uso correcto de la fuerza; y el más grande es aquel cuya fuerza eleva más corazones por la atracción de la suya propia”.

Hoy, a escasos días de terminar el año 2025, me gustaría que pudiéramos reflexionar sobre esto:
¿Cómo hemos usado nuestra fuerza este año?
¿Hemos sido capaces de elevar más corazones?
¿Hemos entendido que nuestra verdadera grandeza está en utilizar nuestro poder —sea cual sea— para inspirar y levantar a otros?

No importa cuán poderoso seas, sino cómo usas ese poder. La verdadera grandeza no es dominar, sino inspirar. No es imponerse, sino atraer hacia un bien mayor a través de la propia fortaleza y del carácter. Para mí, esto es el verdadero liderazgo.

Creo firmemente que todos deberíamos recibir una ovación al menos una vez en la vida. Porque todos, en algún momento, vencemos al mundo. A pesar de las dificultades, cada persona merece ser reconocida por su esfuerzo, su constancia y su valentía diaria para seguir adelante.

Te invito a brindar por todo lo que has vivido y sentido en este 2025. A agradecerlo todo. Y a dar la bienvenida al 2026 con la convicción de que tu grandeza está en tu interior y que tu fuerza, bien utilizada, puede seguir elevando a otros.

¡¡Todo lo mejor para el nuevo año!!