No estaba aprendiendo a poner límites. Estaba aprendiendo a respetarlos.

El liderazgo no se pone a prueba cuando todo funciona. Se pone a prueba cuando nuestros principios entran en conflicto con la comodidad.

Este artículo nace de una situación cotidiana que terminó convirtiéndose en una profunda reflexión sobre los límites, la responsabilidad y la coherencia. Porque liderar no consiste solo en tomar decisiones; consiste en sostenerlas cuando hacerlo resulta incómodo.