El verdadero liderazgo se mide por los corazones que elevamos

El final del año nos invita a detenernos, mirar atrás y agradecer. Agradecer no solo lo que salió bien, sino también aquello que nos desafió, porque cada experiencia trae consigo conocimiento. Y es precisamente de cómo integramos ese aprendizaje de donde nace nuestra capacidad de crecer, liderar e impactar positivamente en los demás.